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miércoles, 3 de enero de 2018

AUTOBIOGRAFÍA EN 300 PALABRAS


Hace varios años trabajo en medios de comunicación, casi desde que dejé el colegio; empecé a caminar en lo que sería mi vida; así que me gradué de periodista y estoy convencida que soy lo quise ser. Me falta largo camino para vivirlo con ganas, y hasta llorarlo para compartir correcta y oportunamente la información y seguir mi tarea de comunicar con un buen discurso a la comunidad.

He sido parte de empresas locales e internacionales y he tenido la ventaja de trabajar en radio, prensa escrita y televisión; esta última dio a mi vida profesional casi 10 años de experiencia. Empecé en radio haciendo de todo un poco… ¡era feliz!, estar frente al micrófono siempre será maravilloso, y en la televisión hice desde espectáculos, investigación, producción, voz en off, conducción, edición y qué se yo qué más y siempre aprendiendo. Ahora estoy sobre el papel periódico en mi actual trabajo como jefe de redacción, algo que ya hice en otros medios donde fui directora y productora de revistas y tv; en dichos puestos logré hacer literalmente de todo, lo que me ha permitido hacer periodismo en áreas como noticias, deportes, salud, infantiles, temas de corte empresarial y más.


Hoy soy docente universitaria y a nivel maestría, lo que me ha hecho descubrir un mundo fascínate, en el que dejo lo aprendido y en donde me entregan más conocimiento del que podría esperar. Trabajar con jóvenes y con personas vinculadas a mi campo es gratificante, cada día me levanto y me pregunto ¿qué aprenderé hoy?, para luego, lo aprendido, publicarlo en @DatocienciaEC, mi alter-ego divulgativo digital en las redes sociales y en mis blogs de periodismo y poesía. En fin, trato de ser yo. 

@machemoreno 

lunes, 1 de junio de 2015

INFANCIA - julio 2003

En los niños, te veo reír, soñar, jugar, brillar!!!
Y deseo que dures en ellos, eterna…
Eres chispeante como fuente de parque
Destellas como el sol en el mar
Eres alegre como la música
Y tu energía brota del amor…

Infancia que guardo dentro de mi alma
Que te llamo siempre para volar
 A los mundos de fantasía donde vives.
Quédate conmigo y contágiame siempre…

martes, 9 de julio de 2013

LAS REPORTERAS DESINTERESADAS

Desde hace años he sido reportera, desde que inicié en esta carrera en el 2001, y hace unas semanas me tocó ver algo que me dejó con curiosidad extrema, pena e impotencia ante el poco actuar de unas coleguitas, y digo “coleguitas”, por que han de ser unos seis u ocho años menores que yo, y quienes me recuerdan mi época de reportera de campo para los programas en los que he laborado, revista y radios…; en fin, ellas estaban en el mismo lugar que yo, el aeropuerto.
Esa tarde fui a cubrir la llegada de dos talentosos cantantes, Jorge Drexler, uruguayo y ganador del Oscar con su canción en la película ‘Diarios de motocicleta’ hace unos años, y también llegaba el merenguero Elvis Crespo. Todo bien cuando ninguno aún llegaba.
Arribó del primero, la pantalla en sala de espera avisaba que ya había aterrizado y que solo faltaban unos minutos para verlo salir.  Afuera estábamos los equipos de reportería de medios televisivos que siempre hacen coberturas de farándula o espectáculos, en este caso todas ubicamos de donde somos y perfectamente cual es nuestra tarea: hacer entrevistas; volviendo al caso, vi a un caballero alegre, sencillo, de mirar tranquilo, de pausado caminar y sonrisa de buen recibimiento, al que sin presión alguna me acerqué a preguntarle como estaba y de cómo era para él llegar a Guayaquil; me respondió feliz, agradeciendo el hecho de ir a recibirlo, y se detuvo a responder todo lo que le preguntaba; fueron unos 3 minutos, que son muchos para un artista y suficientes para una nota de un minuto o un minuto con diez segundos. Durante las preguntas y respuestas yo esperaba ansiosa que mis compañeras se acerquen, ¿a qué hora abordan al entrevistado? ¿A qué hora me interrumpen?; eso no pasó; ¡chicas vengan! gritaba en mi mente y la telepatía no funcionó; fue en vano, ellas solo miraban la escena periodística farandulera y el artista se fue, entre fotos de quienes lo ubicaron y de los curiosos que preguntaban quien era. Preguntas y curiosidad que no nacieron de las reporteras que dejaron ir a Drexler, ganador del Òscar que cómodamente caminó a su auto, el que lo llevó a su hotel hasta el día siguiente que fue su rueda de prensa.
Al terminar de reaccionar y ver lo que no hicieron nada gracias a su falta de olfato ante la presencia de un artista en la zona en que estábamos, solo al ver la sala sin él escuché: “uy ya se fue”…
Mi sorpresa fue mayor cuando al decirles quien se había ido me comentaron que sí oyeron sobre su venida para un concierto que, a los dos días fue lleno total.
Sentí, como reportera y como quien hace contenido para notas de su misma área, una impotencia gigante, decepción, angustia por la poca gana que le ponen a su trabajo y, más impresión fue confirmar que nunca debo trabajar con una de ellas que me pide regularmente trabajo y quien cuando me ve en cobertura no me saluda. ¿Extraño no? (…)
El rato llegó Elvis Crespo, merenguero lleno de ritmo que hasta venía cantando por el pasillo hasta llegar a quienes esperábamos; y aquí constaté lo mismo, pocas ganas de dar el primer paso, de abordar con interés y estilo al talento. Él vino a nosotras, que ya eramos numerosas, y a las cámaras, fue una, la que se dirigió de frente y con una pregunta a saludarlo, no pensando en ser la primera, fue pensando en que si de aquí se va, no habría noticia para el noticiario de la noche. Quizá no eran muy fans de Elvis y se intimidaron o, tampoco sabían que era él a quien sí esperaban, finalmente caminamos hasta su auto y ameno, pero distante nos saludó y respondió lo poco que logramos preguntar.
Terminamos nuestra cobertura y nos retiramos a editar el material, yo aún sin entender lo ocurrido antes con Drexler, no creía que ellas viendo a una reportera actuando no se interesen por lo que hacía bajo el nombre de la competencia. Creo que esto me dejó clara la posición en la que muchos nos ubican a los periodistas de espectáculos, ese encasillamiento terrible de limitada capacidad y profesionalismo del que creen poseen la mayoría.
Siempre digo que todos somos capaces, pero bajo mi óptica ese día califiqué de poco interesadas a las reporteras suponiendo que no son periodistas y, espero, que pronto tengan un cambio en su actitud y desempeño profesional, sea por preparación o por que cambiaron de rumbo laboral.
Lamento la crueldad de mis palabras y soberbia…

viernes, 31 de agosto de 2012

Cuidado con los términos y actitudes equivocadas a la hora de preguntar…


Pensando, y no muy poco, mucho, considero que los que se formaron en la universidad para ser periodistas lo hicieron con el afán de estar en un medio de comunicación, y es cierto, los que hacemos el trabajo de estudiar y buscar oportunidades llegan al aula con la convicción de entrar al medio soñado. Mi caso es de afirmar lo dicho, pero seguro muchos llegaron al ruedo académico sin estar seguros de que, en caso de llegar a un medio, valga mencionarlo de nuevo, sea radio, tv o prensa escrita, será para informar, investigando y entrevistando a personajes de toda índole social, racial y económica dentro de múltiples actividades.
Y aquí va el por qué mi introducción… me llama la atención como, en un minuto, se va al tacho la imagen de un comunicador, una sola frase puede liquidar la admiración y respeto que se pudo tener hacia aquel periodista que figura día a día en la pantalla. Confirmar lo que otros dicen duele, y mucho, ya que se espera estar vinculado con profesionales que podrían actuar igual, no pensar, es imposible, pero si actuar dentro de los cánones de conductas y teorías dadas en la materia que se recibió en 4 o 5 años que dura la carrera universitaria. Hoy la decepción me llego de golpe… un periodista, contemporáneo, conocido y admirado le “entró a golpes” a mi alma de colega; tanto que me motivó a escribir estas líneas que esperan en algo crear un poco de conciencia y responsabilidad con el micrófono.
En pantalla, a un talento que había roto su relación, se le preguntaba cómo estaba su corazón; este muy ameno respondía que todo bien y que ya se había acabado la situación romántica; pero el periodista insistiendo cayó en términos fuera de lugar, con afán de sacar una respuesta acorde a su pregunta… fue terrible, de vergüenza ajena, de impacto por la falta de tino… ¡preguntar algo de índole sexual cuando la famosa en cuestión respondía tranquilamente sobre su pasado amor y la poca posibilidad de retomar ese amorío. La risa no faltó en pantalla, no sé si fue por no mostrarse ofendida y nervios o quizá, lo que no espero, con simpatía ante tal barbaridad.
No es cuestión de preguntar lo que sea… ¿será acaso esto siempre que motive a realizar entrevistas? NO, en prensa rosa las interrogantes deben ser siempre pensado en el respeto, la buena información, el profesionalismo, el buen ritmo en la conversación, la aceptación a cada uno los cuestionamientos y otros factores que hacen un encuentro periodista-personaje ameno y con el fin cumplido, informar correctamente para un público. No se puede confundir el periodismo de farándula con un tipo de entretenimiento que podría ser para un público distinto y que se capta en un horario nocturno. Se debe estar pendiente del tipo de medio, frecuencia, estilo, contenido de cada segundo y jamás olvidar a quien se está emitiendo. Todo esto aplica a la radio y diarios.
Sin duda alguna respeto el trabajo de los demás en cada una de sus ramas; pero si bien es cierto, hay comunicadores no preparados, pero con la capacidad que los catapulta a ser portadores de micrófono, se debe tener en cuenta su intención al momento de hablar con otros, no por eso se justifica que para abordar a los demás hay que permitir que se escapen palabras desatinadas, eso se perdonaría del entrevistado no del reportero, encargado de direccionar la entrevista.
El confundir lo ameno con lo vulgar está casi cruzando fronteras, no lo permitamos, seamos periodistas asertivos, sagaces, de buena impresión laboral, con estilo propio y ganas. No hagamos del sensacionalismo algo negativo, este siempre está día a día en los medios, y es justo para generar sensaciones en los públicos de acuerdo a lo que expongamos como noticias. Seamos dignos de una prensa rosa buena, profesional y completa a la hora de hablar de temas ‘faranduleros’ y del  tópico que sea; debemos estar prestos a dar y seguir las noticias, no olvidar que nos educaron para informar, y es una ironía que estando en la universidad nunca veamos cómo manejar este tema; (nunca vi farándula como materia y creo que nadie) el camino me llevó a la oportunidad laboral y no la dejé pasar, pero no permití cruzar la línea de mis preguntas ni la línea del y hacia el  entrevistado. Creo que es algo de acervo, de esencia ya que mi gran problema es que amo esta carrera, y me he convertido en una crítica constante. Me equivoco, y bastante, espero me lo hagan saber, pero no puedo dejar pasar detalles que son dirigidos a un público masivo, que sigue con curiosidad temas que consideran de su interés.